Siempre fui una chica rara. Recuerdo cuando entré a la primaria, todos me veían raro, era una niña muy seria, me sentaba hasta atrás del salón, sacaba mi cuaderno que traía animes y dibujos sangrientos.
En una ocasión uno de mis compañeros me llamo paranoica, quizá por ese dibujo que tenía en mi cuaderno, para mí no era algo raro, solo había dibujado una mujer con las vísceras de fuera mientras unos hombres la estaban devorando.
Mis compañeros hicieron un escándalo, a tal grado que la maestra me llevo con un psicólogo. El psicólogo me pregunto porque hacia eso, yo le conteste que me gustaba, que era arte lo que hacía, solo dibujaba lo que mi mente me traía, y además escribía historias de terror, el psicólogo solo sonrió y me pidió que mi mama fuera a verlo.
Nunca le dije nada a mama, no fue a ver ni al psicólogo, ni a la directora, mucho menos a mi maestra. En una ocasión la maestra fue a mi casa, me saque de onda, llego amablemente y me dijo:
- Hola Sandra vine a ver a tu mami, ¿podrías hablarle?
En ese momento me dio tanta rabia que ella fuera, pues de seguro le diría a mi mama lo que había ocurrido y la convencería de llevarme con el maldito psicólogo.
Entre a mi casa y le dije a mi mama que mi maestra había venido a casa a hablar con ella, mi mama salió y la dejo entrar, después me mando a mi recamara.
Nadie comprendía que solo quería tener amigos, nadie me hablaba y cuando me acercaba a mis compañeros se alejaban de mí, me dejaban allí parada y se iban a jugar a otro lado. Me sentía muy triste y a la vez me daba rabia el saber que a nadie le gustaba convivir conmigo.
Cuando la maestra terminó de hablar con mi mama, se retiró, se despidió de mí con un beso fingido, ella sabía que en el salón de clase era otra cosa, también me trata mal, me gritaba y me decía que era una burra loca.
Mi madre me dijo que quería hablar conmigo de algo muy importante, que la maestra le había venido a decir que hacía cosas indebidas. Me pregunto si tenía problemas con mis compañeros, le dije que no, para no tener que soportar que mi mama fuera a hablar con ellos y así sufrir las burlas, me hizo que le enseñara mis cuadernos y encontró mis dibujos sangrientos, le dieron miedo y me pregunto porque hacia eso, yo le conteste que no era nada malo que eran unos simples dibujos, ella me pidió que dejara de ver esos programas televisivos que nada más me llenaban la cabeza de tonterías y me dijo que iríamos con el psicólogo, que mi maestra se lo había pedido por el bien de mis compañeros.
Mi mama me castigo, me fui a mi cuarto y toda la noche me la pase haciendo dibujos y entre ellos el dibujado del cuerpo desnudo de mí maestra, acuchillada por todas partes, con los sesos de fuera y un par de perros comiéndosela, la quería ver muerta porque solo me traía problemas.
Al otro día llegue a mi salón de clase, mis compañeros estaban sentados hasta adelante y cuando pasaba junto a ellos se alejaban de mí, expresaban miedo, yo solo quería tener amigos, ellos jamás lo entendieron, solo quería jugar con ellos como lo hacían con otros niños, ser normal, pero a mí me gustaba dibujar y hacer historias de terror, me gustaba escuchar rock y por eso para sus ojos era rara.
Las visitas del psicólogo me tenían cansada me hacían repetir una vez y otra vez porque me gustaba dibujar eso, le dijeron a mi mama que yo estaba loca.
Los años trascurrieron y seguía sola hasta que pase a tercer año de primaria, mis nuevos compañeros eran igual a los demás, solo que en esta ocasión ya me golpeaban, cada que pasaba junto a Liliana la chava fresa, me metía el pie y caía al piso, mientras los demás compañeros se burlaban de mí.
Una noche estando en mi habitación una voz me hablo y me dijo “mátalos”, no entendía porque escuchaba eso, pero imaginarlos muertos me tría mucho alivio. Mi plan de asesinarlos era cada vez más frecuente, le pedí ayuda aquella voz que me hablaba todas las noches, y por fin me dio la respuesta, estarían muertos al otro día y jamás volverían a hacerme daño ni a burlarse de mí.
A la mañana siguiente llegue a mi salón y Liliana la chica que me hacía tanto daño volvió a meterme el pie pero esta vez me pare y me reí, le dije que ese sería el último día de su vida, ella tuvo miedo, pude verlo en sus ojos. Mi compañera pidió permiso para ir al baño y yo fui tras ella, deje que entrara y cerré la puerta, saque de mi bolsa una navaja que mi mama guardaba en su buro, la arrincone hasta el último baño, no deje que cerrara la puerta, la empuje y cayó al piso, me pidió no le hiciera daño, pero esta vez no escuche nada ; empecé a apuñalarla una y otra vez, sentía placer al hacer esto, le decía que esto se había buscado por burlarse de mí, deje de escuchar que gritaba, ya estaba muerta, me percate que nadie viera que estaba allí, y la encerré en el último baño, lave mis manos con jabón y la navaja la limpie hasta que se quedó sin sangre, y como sabía que mi ropa se mancharía de sangre, me lleve el otro uniforme que tenía y me cambie de ropa, así no podrían darse cuenta de lo que había pasado.
Llegue a mi salón y la maestra me pregunto si había mirado a Liliana, le dije que no, porque yo había ido a comparar la cafetería y ella se había quedado en el baño. Eduardo era el próximo, lo miraba y no quitaba la vista de él, tenía que hacerlo, el salió a comparar a la cafetería y yo le pedí permiso a mi maestra de ir al baño, ella se molestó y me dijo que estaba saliendo a cada rato, yo le dije que tenía diarrea, la maestra me pidió de favor que le dijera a Liliana que ya se fuera al salón.
Eduardo caminaba por el pasillo de la cafetería, el pasillo estaba lleno de lodo, fingí que me había resbalado y no podía caminar, me fue a ayudar y sin que nadie se diera cuenta le di una pedrada en la nuca, callo inconsciente al piso y yo lo arrastre hasta atrás de la escuela, era un lugar que se acomodaba para la ocasión, pues estaba lleno de pasto y piedras.
Eduardo despertó y me vio parada junto a él, traía una piedra en mis manos, le dije que esta sería la última vez que dejaría de molestarme y le di de pedradas en la cabeza hasta dejarlo sin vida, lo tape con pasto, hojas y basura para que nadie se diera cuenta.
Ahora si llegaría el final, el resto del grupo y por supuesto la maestra, fui por el galón de gasolina que había comprado y lo regué a fuera, y con risas burlonas prendí el cerillo y deje que empezara a consumirse todo esto. Los gritos de mis compañeros fueron tan graciosos que aun los recuerdo, mi maestra salto por la ventana para salvarse de no morir quemada, pero olvido que estábamos en el segundo piso y se mató, los directivos fueron a apagar el incendio pero salvaron a pocos de mis compañeros, me buscaron por todas partes y no me encontraban, hasta que fueron atrás de la escuela y estaba allí, quemando a Eduardo y reía sin parar.
Buscaron a Liliana y la encontraron apuñalada en el baño, yo no paraba de reír, mandaron a llamar a mi mama, ella se asustó por lo que había hecho, los padres de mis compañeros morían de terror cuando vieron los cuerpos de sus hijos, unos calcinados y mi compañera apuñalada. No recuerdo que más paso, solo sé que unos hombres de blanco me llevaron en un carro.
- Doctor podría decirle a mi mama que este lugar me da miedo y que quiero que me venga a ver, que solo quería tener amigos.

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