lunes, 16 de marzo de 2015

LA CHELA(CUENTO)

No era una de mis primeras borracheras pero si la que nunca olvidaré, y no porque me haya gustado, sino por la primera paliza que le puse a una lesbiana.
Era un 23 de mayo el día que se le festeja al  “estudiante”, como ya sabemos se organiza un convivio que después se convierte en “con bebo”. En la preparatoria donde iba se organizaban alberqueadas  y concursos de baile, también se llevaba a cabo el concurso del chico y chica “SEXY”.
Recuerdo que no estaba muy convencida de ir, pero mi prima me decía: “ándale no seas apretada y vamos a echarnos unas chelas, sirve de que te consigues un novio”, la verdad me molestaba que me dijeran que me consiguiera novio, para empezar  no andaba urgida y no era indispensable, yo le contesté: “no seas necia ya sabes que no me gusta esas cosas”; no le hubiera dicho eso porque se enojó. En el receso ni me peló, estaba con sus amigas y entre ellas estaba Alejandra  la lesbiana, esa tipa jugaba en el mismo equipo de basquetbol que yo, pero me cohibía porque se la pasaba diciendo “juegas bien bonito”; “corres bien bonito” “te ríes bien bonito”; yo me hacia la que no oía nada, la verdad se la quería partir.
Después me puse a pensar que mi prima tenía razón al haberme dicho eso, pensé que al menos me merecía ir a convivir un rato, ya que nada más me la pasaba en la escuela y en mi casa estudiando.
La fui a ver a su salón y le dije “si quiero ir a la alberca, saliendo nos vamos nada más déjame ir por ropa a mi casa” ella me contestó: “ya vez así me gusta que seas entrona”; solo sonreí y le dije “estas bien loca”.
Me fui a mi salón. Después que terminó la clase del profe de geometría salimos temprano. Mi prima fue por mí al salón, iba acompañada por  la bola sus amigas, fuimos a mi casa por ropa y un poco de dinero.
Nos dirigimos a un OXXO y empezaron a comparar botellas de wiski  y cervezas, yo les dije “no manches están bien locas, no nos van a dejar pasar esto”; una de sus amigas le dijo a ella que yo estaba bien infantil y que mejor me dejará en mi casa, pues no le entraba a la bebedera, alcance a escuchar y le dije: “mira Abigail tu ni sabes, soy bien peda de nacimiento”. Mi prima nos dijo que dejáramos de pelear. Ya que compramos todo nos fuimos en taxi a la alberca. Pero antes de irnos guardaron las botellas en mi bolsa, las guardaron allí  porque como era bien mensa nadie pensaría que yo llevaría eso.
Llegando decidimos ponernos cómodas  y fuimos al baño. Cual va siendo mi sorpresa que  allí esta Alejandra, me miro y me dijo: “Angelita que bonita te vez con tu traje de baño” yo le contesté: “cual traje de baño si es solo un short y una playera”, ella solo me sonrió y me dijo: “bye nos vemos”. Me dio cosa que me dijera eso, más bien me dio coraje porque siempre era lo mismo.
Me fui a la mesa donde estábamos sentadas y empezaron a servir bebida, yo me estaba haciendo la difícil para probar un vaso de vodka, me encanta esa bebida, mi prima me dio el vaso y me  dijo: “toma uno nada más y si ya no quieres pues ya no tomes”, agarré el vaso y me tomé. Pasaron las horas, después   llegó  una chava a donde estaba sentada y me entregó una cerveza mientras me decía: “ten te la manda un admirador secreto” yo me quede con cara de “¿what?”, la recibí y le dije: “gracias”.
La bebida se estaba  terminando todas queríamos más. Estábamos  mareadas pero no importaba nada, compré 2 cartones de cerveza y entré las seis nos los terminamos,  pedíamos más, lo malo que no había dinero.
Después llegó a nuestra mesa un cartón de cerveza, la misma chava lo había llevado, me dijo: “dice tu admirador que se los manda”; la verdad ya estaba borracha y le dije: “simón pues” y lo recibí y para lo que nos duró.
Me sentía muy mareada y le pregunté a mi prima como se me quitaba lo “peda”, ella me dijo que tomando un litro de leche. Pues todo por hacerle caso mandé a su amiga a comprar una leche. Bebí hasta el último trago pero minutos después me empezó a doler el estómago, sentía una especie de espasmos combinado con dolor de cabeza y para acabarla tenía ganas de orinar.
Le pedí a mi prima que me acompañara al baño. Entramos pero todos estaban ocupados, ya me estaba ganado y me fui a las regaderas, cuando atrás de mi sentí unas manos que me abrasaban la cintura, yo dije: “orales que pedo, ¿Quién eres?”, me di cuenta que era Alejandra y le dije “cálmate pinche lesbiana, o le bajas o te la parto”, ella estaba bien loca, porque empezó a perseguirme en todo el baño y me gritaba “es que quiero contigo, yo fui quien te mando las cervezas, dame chance ¿no?”; yo estaba bien enojada y le dije que tenía su novia y que aparte a mí no me gustaba comer “tortilla”.
No le importó lo que le dije y me abrazó como queriéndome dar un beso. No lo hubiera hecho porque le di un puñetazo y la tire al piso. Un grupo de chavas gritaba “pelea pelea”, en eso mi prima se metió y no sé de dónde salió su esposa de “LA MOJARRA”, (así le decíamos a Alejandra) echando pleito, dice mi prima que quería golpearme cuando vio que le estaba pegando a su vieja pero ella la alcanzó de las greñas y la golpeó.
Recuerdo como la mojarra y yo luchábamos, ella para darme un beso y yo para desquitar el coraje que tenía hacia ella, la agarre de la blusa y la aventé contra el piso, me subí en ella y cuando le iba a dar un puñetazo, me dieron ganas de vomitar, pues la razón por la que había ido al baño era esa.
Me vomite en ella, ese día la deje toda embarrada de vómito, que no le quedaron ganas ni de darme un beso.
Los guardias entraron al baño  y nos sacaron a las cuatro. A mí me valió y seguía golpeando a Alejandra, pero los guardias nos dijeron que si no le parábamos nos iban a dar nuestra calentadita.
Nos preguntaron cuál había sido el motivo de la pelea, y su vieja de Alejandra les dijo  que yo le quería robar a Alejandra, pero eso no era cierto, yo le grite “cuida a tu vieja que ella fue la que anduvo mandando cervezas y hasta un cartón nos mandó”. Sofía la novia de Alejandra se enojó con ella y creo que hasta terminaron.
Nos corrieron de la alberca y me fui a mi casa. Estaba muy tomada y todavía mi mamá me gritó “pinche borracha”, no le contesté nada y me fui a dormir.
Al día siguiente en la escuela ya todos sabían lo que había pasado y desde ese día mi prima y sus amigas se andaban burlando de mí, me decían que no tenía pegué con los chavos pero con las lesbianas sí; de hecho todos los maestros supieron esa jalada.
La verdad me daba coraje pero a la vez también me daba risa porque cuando Alejandra me veía lo único que hacía era mirar al piso e incluso cuando jugábamos basquetbol ya no me recibía los pases, prefería dejarlos ir.

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