Estoy loco no puedo comprender como pude hacerme adicto a él, me habían dicho que la cocaína era adictiva, el tabaco, el alcohol, cocaína, heroína. La gente estúpida las toma como pretexto para resolver sus problemas, me dan asco esas personas tan........
Todo comenzó aquel día que empecé a estudiar para el examen de geometría analítica, esa maldita materia que aunque las matemáticas me encantaran me hacían arrancarme los pelos (sarcasmo), ya que no se me pegaba nada, y es que como se me iba a pegar algo, si solo me la pasaba viéndole las piernas a mi profesora, ya le había rezado a miles de santos y nada mas no se me hacía con ella. Pero bueno. Ese día mi mama como siempre queriéndome cuidar me dio la receta que su abuelita alguna vez le dijo, pero es que yo no comprendo como las mamas pueden darte esas recetas, pero bueno no podía contradecirla, me dijo:
- Mi abuelita una vez me conto que para aguantar las desveladas tienes que tomar unas cuantas tasitas de café.
Yo solo sonreí y le dije “está bien mamá”, y es que no podía decirle que no a nada, porque era como el reloj viejo de mi abuelito, tenía que apagarse porque no se callaba.
Esa noche ya había tomado café, el café no era de mi agrado. Pero exclusivamente ese día mí mamá me llevó un café de olla, y es que mi mamá se esmeraba, haciéndome de comer y ahora no podía resistir ese olor tan placentero.
Seguía estudiando y tomando café cada 10 o 15 minutos, los deseos de ir al baño cada vez eran más extremos, ya ni me acuerdo cuantas veces fui, es más creo que hasta me hise en los calzones. Esa noche no dormí nada. Dieron las 5 de la mañana y me alisté para irme a la escuela, según mis amigos me vieron muy tranquilo, que no se veía que no había dormido, julio que era mi mejor amigo, dijo:
- pásame la receta, pues vienes desvelado y no se te nota nada, solo le dije:
- ¿a quieres saber cual es la receta?, me la pasé con diana en la noche.
Diana era mi chica, la niña más linda.
Comencé a reír y julio se enojó conmigo, me contestó en un tono grosero:
-David estoy harto de tus estupideces.
No comprendí porque se enojó, de hecho no le había dicho nada malo , solo le hice una simple bromita, pero pensé, a lo mejor Susana ya no lo complace y esta de mal humor, no me lo tome tan apecho, empecé a reír y me fui al salón.
Llegando al salón estaba Dianita, quien me saludó con un beso en la mejilla y me dijo que el examen de geometría seria mañana mismo, que estudiara muy bien porque vendría de todo el semestre. Ella sabía que no era tan bueno en esa materia. 15 minutos después llego el profesor de calculo que me caía tan mal porque se creía el amo de las matemáticas, solo porque había estudiado su doctorado en una universidad de España, a mi novia le caía tan bien que hasta me molestaba cuándo lo defendía.
Veía mi reloj cada 5 minutos la clase de él se me hacía eterna, y aburrida, así que para matar el sueño le pedí permiso de salir al baño(era un buen pretexto para no estar en su maldita clase que solo me ocasionaba sueño) fui a la cafetería y me pedí un café súper cargado, de hecho a mí no me gustaba el café pero no dejaba de tomar y cada tasa era más placentera.
Terminando mi café me fui al salón, mi novia me paso lo que ya había dictado y me puse hacer los ejercicios que el ruco había dejado.
Por fin la hora del receso llego, para mí era la gloria pues a la segunda clase tendríamos con Andrea nuestra maestra de geometría analítica, que como ya les conté era mi bendición y esa tentación que cualquier hombre tendría.
Dianita, Julio, Susana y yo nos fuimos al receso a comer.
En la cafetería me volví a pedir otra taza de café, pero esta vez más grande, Dianita muy sacada de onda me dijo que porque tomaba tanto café si a mí no me gustaba, le dije que esa había sido la receta que mi mamá me había dado para no dormir toda la noche y poder soportar los desvelos, ella solo me sonrió y me dijo:
- Hay mi amor nada mas no te vayas hacer adicto, y me dio un beso. Yo le contesté:
- Que te pasa, no cómo crees
Todo el receso nos la pasamos echando relajo, de hecho ya quería entrar a clase, es que estaría la clase de la maestra Andrea.
Dieron el toque para entrar y llegando al salón estaba ella allí sentada, con su vestidos tan extravagantes, dio su clase y yo con ansias de otro café, no resistí mas y me fui a la cafetería, me pedí otro café, pero esta vez el llamado “extra cafeína” era una taza súper grande, me terminé mi tasita de café y me fui al salón, ya nada podía detenerme, él era mi necesidad.
Terminaron las clases y me fui con Diana, la llevé a su casa y le dije que en la tarde no podría verla porque estudiaría para el examen, ella lo comprendió pues también tenía que estudiar.
Llegando a mi casa le ayudé a mi mama a hacer el aseo, pues ella trabajaba todo el día. Después me puse a jugar Xbox. Se dieron las 3 de la tarde y esas ansias voraces regresaron y tomé una taza tras otra, hasta que llegó mi mama y comimos, le dije que me iría a mi cuarto, le pedí que preparara ese café tan delicioso pues le dije que tendría que estudiar casi toda la noche pues mañana seria el examen.
Mi mama nunca sospecharía que sucedía conmigo, vería normal que tomara café. Le pedí que me llevara una olla de café al mi cuarto; tomé cada tasita de café hasta terminar, todo fue excelente, estaba listo para el examen.
Al otro día llegue a clases y mis amigos no podían creer que estuviera tan bien, incluso mi novia llego a preguntar si me drogaba, y le conteste que no.
El examen lo terminé con éxito, y después nos fuimos al receso, tomé más café, mi novia ya se había preocupado, pues nunca había tomado tanto café, le dije que no se alarmara que solo era cuando me sentía cansado o tenía que estudiar para el examen de cualquier materia.
Los días transcurrieron y yo seguía tomando café a cada hora del día, mi novia estaba muy preocupada, llegó a los extremos de decirme que me dejaría si seguía tomando café, solo le decía que exageraba mucho, discutimos muchas veces por eso.
Llevaba tres meses sin poder dormir, sentía que era el café el culpable de esto, pero, no podía dejarlo, se había convertido en mi mitad, quizá en mi gran amor, llegue a pensar que estaba loco.
Las alucinaciones de ver animales caminando en mi cuarto, las voces que escuchaba, las risas incontrolables que tenía; recuerdo que eran sin causa. Sudaba mucho y no me daba hambre, fingía terminar el desayuno, dándoselo a mi perro. Mis calificaciones bajaron, a causa de no poderme concentrar.
Los días y los meses transcurrían y llevaban consigo, ese amor y obsesión por el café, llegue a los límites extremos de dejar a mi novia pues ella nunca comprendió que el café era mi vida, que tenía que tomarlo.
Debo confesar que si estoy loco que él se volvió mi necesidad y que ahora me encuentro encerrado entre sus olores tan placenteros, puedo sentir hasta miles de kilómetros que él está presente, y han pasado ya casi 3 años de que él se volvió mi obsesión, me siento todos los días fuera de mi puerta a tomar una tasita tras otra mientras escucho un heavy a todo volumen, así llega la noche y espero otro día más para estar con él.
Soy David Alejandro Domínguez Jiménez y te confieso que soy adicto al café.
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