jueves, 10 de abril de 2014

LA MONTAÑA




LA MONTAÑA
 





En la ciudad de los Ángeles california, se encuentra un pueblo llamado LOS ALTOS, que conserva  una flora y una fauna fantástica, a 3 km  de allí se encuentra  una montaña excepcional, por el día esta hermosa, pero cuentan que por las noches albergan dos seres  que buscaron estar juntos para siempre, esta es la historia que se cuenta del fantástico pueblo y de la inolvidable montaña, que por ciertas circunstancias la llamaron: la  misteriosa.
La noche es fría y tenebrosa, puedo ver desde mi ventana como el viento mueve los árboles y al mismo tiempo silba con gran fuerza, siento una presencia acercándose a mí, está cerca , puedo verlo, ¡no,  Es Fenrir!.
 Fueron las últimas palabras de  aquel niño, cuando un domingo  noche de brujas, le paso la peor desgracia de su vida, por eso ahora se refugia en la montaña en compañía de su amigo Fenrir.
Su familia se había ido a vivir   a la ciudad desde el año 2004, a sus  padres les gustaba divertirse mucho, salir por las noches a bailar y hacer cosas como si no tuviesen ninguna responsabilidad hacia su niño de tan solo 5 años, por tal razón decidieron regalarle  un perro pastor alemán, para que fuera su compañía en sus noches de soledad.
Fenrir y el pequeño crecieron juntos, Karol amaba a Fenrir,  todos los fines de semana sus padres lo dejaban al cuidado del perro para, como ya lo dijimos, vivir de fiesta en fiesta. Pero había algo que nadie sabía sobre aquel perro, una hechicera había lanzado una terrible maldición sobre los dueños de la madre  de fenrir, la maldición traía consecuencias, pues al caer la media noche fenrir se convertiría  en  una abominación,  en un zombi.
Todas las noches mientras sus padres se iban, fenrir subía a la cama de Karol y dormía con él, sus ojos se iluminaban con un resplandor rojizo y sus dientes crecían dos veces su tamaño normal, las horas pasaban en silencio hasta que repentinamente, un ansia voraz  se apoderaba del perro y salía corriendo para la montaña, a tragarse  todo tipo de animal o ser que se le atravesara en el camino.
En varias ocasiones, los padres del niño, habían escuchado rumores sobre algo que vagaba por las noches, decían que un ser monstruoso salía corriendo desde el sótano de su casa hacia la montaña, bufando y babeando, como si tuviera rabia y que su pelaje y hocico estaban cubiertos de sangre, asegurando que  antes del amanecer llegaba otra vez, convertido en el hermoso pastor alemán.
           
Los padres del niño al escuchar  aquellos rumores, sintieron temor y llamaron a Karol, le preguntaron que si había visto algo raro en Fenrir , si él era malo o había algún otro comportamiento extraño en él, el niño solo  respondió: es mi mejor amigo, es bueno y juega conmigo,  y sus padres se quedaron más tranquilos.
A la mañana siguiente se dieron cuenta que Fenrir no estaba en casa, los vecinos murmuraron que lo habían visto meterse a la casa de los Martínez, y que a partir de ese día había desaparecido su bebe de solo dos meses, al escuchar  esto, la familia del Karol  fue asegurarse que  su hijo no estuviera en peligro, pero al ver que el niño estaba acostado en su camita y arropado con su cobija, se quedaron más tranquilos ya que no había nada que temer.

Los habitantes del pueblo, sabían que Fenrir corría siempre hacia la montaña, así que todos se dirigieron allá, el camino que tenían que recorrer, era tenebroso, obscuro… escalofriante, se escuchaba el triste cantar de las lechuzas, además de otros sonidos extraños.
el miedo se apoderaba  de las personas que lo transitaban engañando sus mentes y sus sentidos, y la niebla parecía devorar el lugar.
En las faldas de la montaña, donde nadie se había atrevido a adentrarse y por la misma razón nadie conocía aquel paraje, descubrieron las márgenes de un rio, se encontraron con una dantesca visión, pues en vez de agua, su caudal era sangre  y de ella flotaban pedazos de miembros que pertenecian a los seres que fenrir habia deborado, los vecinos al ver todo esto, sintieron que por todo su cuerpo les invadía una sensación de  pavor.
los vecinos seguian su recorrido, observando cada cosa tan extrana que pasaba, uno de ellos volteo hacia su izquierda,  miro una caída de agua, una cascada carmesí que alimentaba aquella corriente sanguinolenta y sobre de ella, de pie entre las rocas, a Fenrir, quien les miraba con odio con las fauces abiertas.
   El perro se percató de que todos lo habían seguido, los lugareños se dirigieron a donde estaba  Fenrir, llevaban  escopetas y otro objetos como palas y zapapicos a guisa de armas improvisadas, estaban dispuestos a matarlo, al llegar a lo alto de aquella cascada miraron al perro, Fenrir ya no guardaba la apariencia del dulce y tierno pastor alemán pues tenía la piel ensangrentada, el ojo derecho se había salido de su cuenca dejándolo tuerto, y babeaba una espuma rojiza, como de sangre mientras mostraba los dientes, tenía entre sus garras al bebe de la familia Martínez, la turba se abalanzó sobre él, pero Fenrir corrió velozmente y dejo caer al pequeño bañado en su propia sangre, desmembrado y con huellas de mordidas visibles en los despojos de su pequeño cuerpo, sus padres lo levantaron, y en un mar de llanto se dieron cuenta de que el bebe ya estaba muerto, Furiosos culparon a la familia de aquella tragedia por tener por mascota a aquella aberración en forma de perro, llamaron al sheriff, quien con sus hombres y el resto de los habitantes del pueblo emprendieron la búsqueda  del animal para matarlo.
Fenrir sabía que iban por él, y que al encontrarlo lo alejarían de su pequeño amo, se dirigió a la casa de Karol, iba a paso veloz, echando espuma por sus fauces y respirando copiosamente, llegando a la casa entro a la habitación del pequeño que al verlo, se lleno de alegría, en su inocencia no comprendía lo que ocurría con el perro, tan solo sabía que era su Fenrir, su mejor amigo y lo amaba con todo su corazón, lo abrazo, y lo lleno de caricias, Fenrir se sentía amado, pero a la vez el perro más desdichado del mundo, sabía que quizás jamás volvería a ver a Karol.
 El pequeño miro por la ventana, una multitud enfurecida venia rumbo a su casa con armas,dispuestos a acabar con la vida del perro, Karol lo entendió todo, su amigo corría peligro y lo único que se le ocurrió fue  esconder a Fenrir  debajo de su cama.
Los policías entraron a su casa y empezaron  a buscarlo,  al  llegar al cuarto del pequeño  lo encontraron pero convertido otra vez en el perro pastor dulce y tierno que aparentaba ser, lo tomaron de su  collar y lo encadenaron, mientras Karol, completamente angustiado pedía  que le devolvieran a su perro, que aquel animal no había hecho nada, no  les importaron las suplicas del pequeño y se llevaron a Fenrir a la perrera, todo indicaba que el fin había llegado.
La noche cayó y con ella la maldición que pesaba sobre aquel animal,  Fenrir se convirtió en un zombi horrible y empezó azotarse en la jaula, se soltó y asesino a los guardias de seguridad, les mordió primero los brazos, después los tomo del cuello y una vez en el suelo se trago sus extremidades, mientras los guardias miraban horrorizados como sus huesos y carnes se convertían en una masa sanguinolenta en el hocico del perro.
Fenrir corrió a la montaña,  furioso porque lo habían separaron del único ser que inspiraba ternura en su cruel corazón, su pequeño Karol, el niño era suyo, suyo completamente y había decidido hacer algo terrible, algo que los mantendría juntos por toda la eternidad.
Corrió velozmente a la casa del niño, entro a paso lento, babeando, como si tuviera rabia, llego al pie de la cama y Karol despertó, Fenrir sintió tristeza y remordimiento al ver la carita del hermoso niño que le sonreía,  pero era muy tarde para arrepentirse,  una ira incontenible inundó su corazón al recordar que no lo dejarían estar con su amo y le mostro los dientes al niño mientras gruñía.
Karol no entendía porque ahora Fenrir le respondía de esa manera, Fenrir se le fue encima derribándolo y oprimiéndolo bajo sus patas, el niño gritaba, le decía tristemente: ¿ Fenrir ya no me quieres?, Fenrir abrió las fauces y sin pensarlo dos veces le clavó los colmillos, dentro de sí Fenrir comprendía lo que el pequeño le decía , pero sabía que sería el único modo de ser felices, tal vez por ahora Karol sufría pero al final, juntos se irían a la montaña, el perro lo asesino, lo tomo del cuello y lo sacudió hasta dejarlo por fin sin vida, como instruido por un extraño ritual, abrió su estómago y devoró las viseras de su dueño, por fin cumplió con su objetivo, sintió tristeza al ver a su pequeño destrozado, pero se había consumado aquello que tenía que hacer.
Fenrir contemplo el cuerpecito bañado en sangre, su rostro ya no tenía ni expresión ni la sonrisa tierna y afable que lo iluminaba, Fenrir lo lamio, quería revivirlo, se sentía culpable, escucho ruidos y volteó a la puerta, los padres de Karol fueron a ver lo que sucedía y lo encontraron con el cadáver del niño entre sus patas.
Los padres de Karol, entre gritos , llanto de dolor y rabia quisieron matarlo,  fue inútil, Fenrir los esquivo con un hábil salto y corriendo se fue a la montaña, donde estaría protegido por la penumbra de aquel lugar desolado.
Al día siguiente, las autoridades fueron a investigar el caso que estremeció a todo el pueblo, la muerte de Karol  y la del pequeño bebe de la familia Martinez,que conmociono a los habitantes de Los Altos, pero no encontraron nada que les diera respuesta del  porqué el perro había hecho esto con ellos.
 Fue en una tarde lluviosa y triste cuando enterraron a Karol y a un lado de el, al pequeño bebe,los Habitantes de Los Altos se presentaron llevando flores, y nadie, ni siquiera aquellas personas lejanas a la familia podían dejar de sentir la tristeza que inundaba el ambiente.
A lo lejos, protegido por la niebla de aquella tarde, Fenrir observaba todo, espero con paciencia y al fin cuando todos se fueron,  se acercó al sepulcro de su amo, estaba feliz, empezó a mover la cola mientras cavaban, así lo hizo hasta que sus garras sintieron la tapa del ataúd, con ansia saco el  cadáver del niño, quien pareció despertar del más dulce sueño.
Karol ya no era el mismo, se había convertido en un zombi asqueroso, no tenía un ojo y su piel, ahora de un ligero y casi imperceptible color verde tenía aun cuajarones de sangre.
Fenrir… te quiero -  el niño intento una sonrisa mientras sus ojos sin vida destellaban un brillo siniestro, su voz era ahora hueca y gutural, se abrazaron, el perro brinco de alegría y movió su colita de nuevo, el pequeño se levantó y lo tomo del collar.

Se fueron a la montaña y juntos se perdieron ahí cobijados por la penumbra de aquel sitio, lejos de la indiferencia de los padres de Karol, donde desde aquel día los viajeros perdidos que pasan por ese lugar, dicen ver a dos seres extraños que se abrazan y juegan con el viento.

Karol y Fenrir por finson felices.

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