LA MONTAÑA
En
la ciudad de los Ángeles
california, se encuentra un pueblo llamado LOS ALTOS, que conserva una flora y una fauna fantástica, a 3 km de allí se encuentra una montaña excepcional, por el día esta
hermosa, pero cuentan que por las noches albergan dos seres que buscaron estar juntos para siempre, esta
es la historia que se cuenta del fantástico pueblo y de la inolvidable montaña,
que por ciertas circunstancias la llamaron: la
misteriosa.
La noche es fría y
tenebrosa, puedo ver desde mi ventana como el viento mueve los árboles y al
mismo tiempo silba con gran fuerza, siento una presencia acercándose a mí, está
cerca , puedo verlo, ¡no, Es Fenrir!.
Fueron las últimas palabras de aquel niño, cuando un domingo noche de brujas, le paso la peor desgracia de
su vida, por eso ahora se refugia en la montaña en compañía de su amigo Fenrir.
Su familia se había ido a
vivir a la ciudad desde el año 2004, a
sus padres les gustaba divertirse mucho,
salir por las noches a bailar y hacer cosas como si no tuviesen ninguna responsabilidad
hacia su niño de tan solo 5 años, por tal razón decidieron regalarle un perro pastor alemán, para que fuera su compañía
en sus noches de soledad.
Fenrir y el pequeño crecieron
juntos, Karol amaba a Fenrir, todos los
fines de semana sus padres lo dejaban al cuidado del perro para, como ya lo
dijimos, vivir de fiesta en fiesta. Pero había algo que nadie sabía sobre aquel
perro, una hechicera había lanzado una terrible maldición sobre los dueños de
la madre de fenrir, la maldición traía
consecuencias, pues al caer la media noche fenrir se convertiría en una
abominación, en un zombi.
Todas las noches mientras
sus padres se iban, fenrir subía a la cama de Karol y dormía con él, sus ojos
se iluminaban con un resplandor rojizo y sus dientes crecían dos veces su
tamaño normal, las horas pasaban en silencio hasta que repentinamente, un ansia
voraz se apoderaba del perro y salía
corriendo para la montaña, a tragarse
todo tipo de animal o ser que se le atravesara en el camino.
En varias ocasiones, los
padres del niño, habían escuchado rumores sobre algo que vagaba por las noches,
decían que un ser monstruoso salía corriendo desde el sótano de su casa hacia
la montaña, bufando y babeando, como si tuviera rabia y que su pelaje y hocico
estaban cubiertos de sangre, asegurando que antes del amanecer llegaba otra vez,
convertido en el hermoso pastor alemán.
Los padres del niño al
escuchar aquellos rumores, sintieron
temor y llamaron a Karol, le preguntaron que si había visto algo raro en Fenrir
, si él era malo o había algún otro comportamiento extraño en él, el niño solo respondió: es mi mejor amigo, es bueno y
juega conmigo, y sus padres se quedaron más
tranquilos.
A la mañana siguiente se
dieron cuenta que Fenrir no estaba en casa, los vecinos murmuraron que lo
habían visto meterse a la casa de los Martínez, y que a partir de ese día había
desaparecido su bebe de solo dos meses, al escuchar esto, la familia del Karol fue asegurarse que su hijo no estuviera en peligro, pero al ver
que el niño estaba acostado en su camita y arropado con su cobija, se quedaron
más tranquilos ya que no había nada que temer.
Los habitantes del pueblo,
sabían que Fenrir corría siempre hacia la montaña, así que todos se dirigieron
allá, el camino que tenían que recorrer, era tenebroso, obscuro… escalofriante,
se escuchaba el triste cantar de las lechuzas, además de otros sonidos
extraños.
el
miedo se apoderaba de las personas que
lo transitaban engañando sus mentes y sus sentidos, y la niebla parecía devorar
el lugar.
En las faldas de la montaña,
donde nadie se había atrevido a adentrarse y por la misma razón nadie conocía
aquel paraje, descubrieron las márgenes de un rio, se encontraron con una
dantesca visión, pues en vez de agua, su caudal era sangre y de ella flotaban pedazos de miembros que
pertenecian a los seres que fenrir habia deborado, los vecinos al ver todo esto,
sintieron que por todo su cuerpo les invadía una sensación de pavor.
los vecinos seguian su
recorrido, observando cada cosa tan extrana que pasaba, uno de ellos volteo
hacia su izquierda, miro una caída de
agua, una cascada carmesí que alimentaba aquella corriente sanguinolenta y
sobre de ella, de pie entre las rocas, a Fenrir, quien les miraba con odio con
las fauces abiertas.
El perro se percató de que todos lo habían
seguido, los lugareños se dirigieron a donde estaba Fenrir, llevaban escopetas y otro objetos como palas y
zapapicos a guisa de armas improvisadas, estaban dispuestos a matarlo, al
llegar a lo alto de aquella cascada miraron al perro, Fenrir ya no guardaba la
apariencia del dulce y tierno pastor alemán pues tenía la piel ensangrentada,
el ojo derecho se había salido de su cuenca dejándolo tuerto, y babeaba una
espuma rojiza, como de sangre mientras mostraba los dientes, tenía entre sus
garras al bebe de la familia Martínez, la turba se abalanzó sobre él, pero Fenrir
corrió velozmente y dejo caer al pequeño bañado en su propia sangre, desmembrado
y con huellas de mordidas visibles en los despojos de su pequeño cuerpo, sus
padres lo levantaron, y en un mar de llanto se dieron cuenta de que el bebe ya
estaba muerto, Furiosos culparon a la familia de aquella tragedia por tener por
mascota a aquella aberración en forma de perro, llamaron al sheriff, quien con
sus hombres y el resto de los habitantes del pueblo emprendieron la búsqueda del animal para matarlo.
Fenrir sabía que iban por
él, y que al encontrarlo lo alejarían de su pequeño amo, se dirigió a la casa
de Karol, iba a paso veloz, echando espuma por sus fauces y respirando
copiosamente, llegando a la casa entro a la habitación del pequeño que al verlo,
se lleno de alegría, en su inocencia no comprendía lo que ocurría con el perro,
tan solo sabía que era su Fenrir, su mejor amigo y lo amaba con todo su
corazón, lo abrazo, y lo lleno de caricias, Fenrir se sentía amado, pero a la
vez el perro más desdichado del mundo, sabía que quizás jamás volvería a ver a
Karol.
El pequeño miro por la ventana, una multitud
enfurecida venia rumbo a su casa con armas,dispuestos a acabar con la vida del
perro, Karol lo entendió todo, su amigo corría peligro y lo único que se le
ocurrió fue esconder a Fenrir debajo de su cama.
Los policías entraron a su
casa y empezaron a buscarlo, al llegar al cuarto del pequeño lo encontraron pero convertido otra vez en el
perro pastor dulce y tierno que aparentaba ser, lo tomaron de su collar y lo encadenaron, mientras Karol,
completamente angustiado pedía que le
devolvieran a su perro, que aquel animal no había hecho nada, no les importaron las suplicas del pequeño y se
llevaron a Fenrir a la perrera, todo indicaba que el fin había llegado.
La noche cayó y con ella la
maldición que pesaba sobre aquel animal, Fenrir se convirtió en un zombi horrible y
empezó azotarse en la jaula, se soltó y asesino a los guardias de seguridad,
les mordió primero los brazos, después los tomo del cuello y una vez en el
suelo se trago sus extremidades, mientras los guardias miraban horrorizados
como sus huesos y carnes se convertían en una masa sanguinolenta en el hocico
del perro.
Fenrir corrió a la montaña, furioso porque lo habían separaron del único
ser que inspiraba ternura en su cruel corazón, su pequeño Karol, el niño era
suyo, suyo completamente y había decidido hacer algo terrible, algo que los
mantendría juntos por toda la eternidad.
Corrió velozmente a la casa
del niño, entro a paso lento, babeando, como si tuviera rabia, llego al pie de
la cama y Karol despertó, Fenrir sintió tristeza y remordimiento al ver la
carita del hermoso niño que le sonreía,
pero era muy tarde para arrepentirse,
una ira incontenible inundó su corazón al recordar que no lo dejarían
estar con su amo y le mostro los dientes al niño mientras gruñía.
Karol no entendía porque
ahora Fenrir le respondía de esa manera, Fenrir se le fue encima derribándolo y
oprimiéndolo bajo sus patas, el niño gritaba, le decía tristemente: ¿ Fenrir ya
no me quieres?, Fenrir abrió las fauces y sin pensarlo dos veces le clavó los
colmillos, dentro de sí Fenrir comprendía lo que el pequeño le decía , pero
sabía que sería el único modo de ser felices, tal vez por ahora Karol sufría
pero al final, juntos se irían a la montaña, el perro lo asesino, lo tomo del
cuello y lo sacudió hasta dejarlo por fin sin vida, como instruido por un
extraño ritual, abrió su estómago y devoró las viseras de su dueño, por fin
cumplió con su objetivo, sintió tristeza al ver a su pequeño destrozado, pero
se había consumado aquello que tenía que hacer.
Fenrir contemplo el
cuerpecito bañado en sangre, su rostro ya no tenía ni expresión ni la sonrisa
tierna y afable que lo iluminaba, Fenrir lo lamio, quería revivirlo, se sentía
culpable, escucho ruidos y volteó a la puerta, los padres de Karol fueron a ver
lo que sucedía y lo encontraron con el cadáver del niño entre sus patas.
Los padres de Karol, entre
gritos , llanto de dolor y rabia quisieron matarlo, fue inútil, Fenrir los esquivo con un hábil
salto y corriendo se fue a la montaña, donde estaría protegido por la penumbra
de aquel lugar desolado.
Al día siguiente, las
autoridades fueron a investigar el caso que estremeció a todo el pueblo, la
muerte de Karol y la del pequeño bebe de
la familia Martinez,que conmociono a los habitantes de Los Altos, pero no
encontraron nada que les diera respuesta del porqué el perro había hecho esto con ellos.
Fue en una tarde lluviosa y triste cuando
enterraron a Karol y a un lado de el, al pequeño bebe,los Habitantes de Los
Altos se presentaron llevando flores, y nadie, ni siquiera aquellas personas
lejanas a la familia podían dejar de sentir la tristeza que inundaba el
ambiente.
A lo lejos, protegido por la
niebla de aquella tarde, Fenrir observaba todo, espero con paciencia y al fin
cuando todos se fueron, se acercó al
sepulcro de su amo, estaba feliz, empezó a mover la cola mientras cavaban, así
lo hizo hasta que sus garras sintieron la tapa del ataúd, con ansia saco el cadáver del niño, quien pareció despertar del
más dulce sueño.
Karol ya no era el mismo, se
había convertido en un zombi asqueroso, no tenía un ojo y su piel, ahora de un
ligero y casi imperceptible color verde tenía aun cuajarones de sangre.
Fenrir… te quiero - el niño intento una sonrisa mientras sus ojos
sin vida destellaban un brillo siniestro, su voz era ahora hueca y gutural, se
abrazaron, el perro brinco de alegría y movió su colita de nuevo, el pequeño se
levantó y lo tomo del collar.
Se fueron a la montaña y
juntos se perdieron ahí cobijados por la penumbra de aquel sitio, lejos de la
indiferencia de los padres de Karol, donde desde aquel día los viajeros
perdidos que pasan por ese lugar, dicen ver a dos seres extraños que se abrazan
y juegan con el viento.
Karol y Fenrir por finson
felices.
