jueves, 8 de mayo de 2014

EL PACTO



La noche es fría y tenebrosa, puedo  ver desde mi ventana  aquel castillo que inquieta mis sentidos, la neblina cubre su fachada gótica dominada por gárgolas diluyendo la tenue luz de las antorchas en las almenaras,se levanta sobre la montaña que domina el paisaje al tiempo que lo llena de encanto.
Mientras lo miro imagino cosas, y me pregunto:
 ¿Quién podría vivir allí?, mucha gente me ha contado que por las noches suceden cosas extrañas, que entre sus paredes y pasadizos se escuchan murmullos débiles y casi imperceptibles, y que se cree que la raza de Caín, los vampiros, habitan el lugar desde tiempos inmemoriales.

La verdad yo no creo lo que la gente me cuenta, quizá lo haga el día que un vampiro venga y me muerda el cuello, esos relatos son cosa de fantasía que no podemos permitir que alberguen en nuestras mentes en estos tiempos.


Hace tiempo mientras dormía, escuche ruidos extraños en el jardín al que da la ventana de mi recamara, me asome con cautela pero no pude y solo la pálida luz de la luna intentaba iluminar ese espacio rodeado de vegetación, volví a la cama intentando ignorar todo lo que estaba sucediendo, con el pasar de las horas, aquellos ruidos se intensificaron, y de pronto la miré repentinamente.

Estaba parada al pie de mi ventana, me observaba y me hacía señas como pidiendo que la dejara pasar, sus cabellos eran negros, su mirada llena de misterio y melancolía inundaba mi ser,  su piel era pálida como la luna,no pude evitarlo, me asuste demasiado y grite. Creo que se asustó pues cuando mis padres entraron a la habitación ella ya no estaba, se había diluido con la bruma nocturna.

            Mis padres me preguntaron porque había gritado, debo ser sincera, no quise decirles la verdad porque sé que no me hubieran creído, de echosabía lo que me diría, que atribuirían todo a los alucines que me provocaba mi“músicasatánica”.

No quise empezar una discusión, solo les dije que había tenido una pesadilla. Cuando se fueron me asome por la ventana, y la vi yendo de prisa rumbo al castillo de la montaña como si sus pies no tocaran el piso, hacia aquel castillo que me extasiaba al mirarlo todas las noches, me llenaba de sueños y  fantasía. La imagen de la mujer se fue perdiendo  poco a poco en la obscuridad y la bruma, cuando deje de verla definitivamente regrese a la cama, y así, pensando en quien podría ser aquella dama misteriosa, fui cerrando mis ojos hasta quedarme dormida.

            Me levanté con el sol de aquella mañana fría, tomé un baño, después un café y caminé a la escuela sin dejar de pensar en lo que había sucedido la noche anterior, no podía sacarme dela mente aquellos ojos llenos de melancolía que  motivaron mis ganas de saber quién era aquella desconocida.

            No prestéatención a la clase, saque un cuaderno y empecé a dibujar las facciones del hermoso rostrode aquella mujer, necesitaba saber quién era ella y que misterios escondía. Lescontéa mis amigos lo que estaba sucediendo y ellos me respondieron que estaba loca, que haber leído tantas “HISTORIAS DE VAMPIROS” me había consumido la mente y que quizá todohabía sido un sueño, nadie comprendía que aquello  había sido tan real con el frio matinal y la bruma que cubría la montaña. Que de verdad había visto a aquella mujer.

            Saliendo de la escuela me fui caminando, escuchaba una canción que Gretel, mi amiga por internet me había mandado por Wattsapp, la melodía triste inundó mis oídos y me trajo el recuerdo del rostro de la desconocida.

            Llegue a casa, como siempre todos se habían ido a sus asuntos dejándome sola, me senté frente a la computadora y la encendí, casi como por instinto abrí el buscador y escribí la palabra “Vampiro”,  me dedique a investigar en internet sobre los no muertos, pero no encontré demasiado, solo encontré un artículo decía que son seres o personas que se alimentan de sangre, que viven de noche y más patrañas, también encontré imágenes, pero ni una de ellas era parecida a aquella mujer.

            Las horas transcurrieron, y mis padres llegaron de sus trabajos, me dijeron que estaban muy sorprendidosde que no había salido a la calle, y es que en realidad estaba demasiado concentrada en mi búsqueda para abandonarla solo porque si, después de algunas horas la noche cubrió todo con sus negras alas. Subí a mi cuarto y no dejaba de asomarme por la ventana,  con la esperanza de volver a verla, pero eso jamás ocurrió, así que decidí acostarme y relajarme pues al día siguiente debía ir a la escuela.

            A las tres de la madrugada escuche los mismos ruidos de la otra noche pero ahora más cerca de lo normal, empecé a tener mucho frio, y el miedo parecía devorarme, cerré los ojos como intentando auto protegerme. Al abrirlos la tenía de nuevo frente a mí,  mientras me miraba fijamente a los ojos me dijo:

-       Angie he venido a visitarte, pues mis amigos y yo queremos que nos acompañes a donde habitamos, queremos que sepas de nosotros, que si existimos, y que podemos ser mejor que cualquier mortal, mi nombre es Nancy y te invito a que vengas conmigo a nuestro castillo.

            Me quede paralizada, no sabía si gritar, desmayarme e incluso correr, pues aquellos ojos negros no dejaban de mirarme.

            Al despertar no sabía lo que había pasado, solo escuchaba voces hablando idiomas extraños, me dolía mucho la cabeza y tenía ganas de vomitar, un hombre me tendió su mano pálida y delicada para ayudarme a levantarme  y me dijo que no tuviera miedo, que no me harían daño, que solo querían que fuera de ellos, que  perteneciera a su grupo, pues  desde que estaba pequeña me seguían el rastro, solo esperaron a que estuviera un poco más grande para entender las cosas. No sé si fue el miedo o el asombro tan grande que me provocaron, todo comenzó a darme vueltas y me desmaye otra vez.

            Cuando volví a despertar, ellosdanzaban a mí alrededor  y al mismo tiempo cantaban sin parar en un antiguo y raro lenguaje, yo no podía distinguir lo que decían, estaba muerta de miedo.
 Nancy se acercó a mí y me abrazó, me dijo que no le tuviera miedo, que ellos, los vampiros que habitaban el castillo de la montaña solo querían ser mis amigos y que pedían que me quedara con ellos para siempre pues por la oscuridad de mi corazón me habían elegido.

            Yo le explique que no podía hacer eso, que mi vida era distinta a la suya, que aceptaba ser su amiga, que había entendido que no debí haberme burlado de su existencia  pero que no me castigaran con eso.

            Nancy me repetía una y otra vez que no era decisión de ella, que ya estaba escrito. Le pidió a uno de sus compañeros que me mostrara la pintura que tenía grabada la inscripción de la profecía que se tenía que cumplir, me mostró la pintura y con ella la antigua inscripción, tenía también grabada mi fecha de nacimiento y el dibujo reflejaba mi rostro.

            Le pregunté a Nancy porque me habían elegido a mí entre tantos miles de personas, ella me contesto:

            No todos tienen la suerte de ser como nosotros, somos inmortales, nos alimentamos de sangre y además tenemos poderes, tu mereces volverte como nosotros por el inmenso cariño que sientes por mis historias, las cuales escribo para decirles a los mortales que siempre hemos existido.

            Le pedí a Nancy que me dejara pensarlo, que por esa noche solo deseaba  ir a mi casa y que cuando ya estuviera lista yo se lo haría saber,  algo dentro de  mí me exigía aceptar su propuesta, pero el miedo me hacía titubear ante mi destino

            Le pedí que me llevara a mi casa pues yo no conocía aquellos rumbos, caminamos por un bosque espectacular, se escuchaba el cantar de las lechuzas y  la luna iluminaba mágicamente el sendero, haciendo del paisaje un cuadro como el descrito en los cuentos de vampiros. Me ofreció su ayuda, me dijo que no dudara en llamarla.

            Me pidió que cuando me decidiera ser parte de ellos, hiciéramos un pacto de sangre para nunca volviéramos a separarnos, le dije que estaba de acuerdo con ello, que sentía dentro de mi algo que me exigía  quedarme a su lado.

            Llegando a mi cuarto entramos por mi ventana intentando no hacer ruido.
Al llegar a mi cuarto  me abrazó y se fue volando hasta el castillo. Un sueño atroz comenzó a cerrarme los parpados, me acurruque en mi cama y me quedé dormida, esa noche soñé con esos ojos negros de aquel caballero que me tendió la mano.

            Al otro día me levanté muy temprano, no quise asistir a escuela, salía mi jardín, me senté en el césped mojado, la señora que hacia el aseo me dijo que me acusaría con mis papás porque no había ido clases y que también  se había dado cuenta que la noche anterior no la había pasado en casa, me levanté, la miré a los ojos  y le dije con furia:

– tú que les dices que no fui a la escuela, y que además no dormí en casa y yo me voy a beber hasta la última gota de tu sangre, la beberé  hasta dejarte completamente ¡¡muerta!!

            La señora se asustó y empezó a gritar, ese día se fue de casa, me dijo que le diría a un cura que me rezara un exorcismo porque estaba endemoniada, yo sigo sin entender el porqué de mis palabras, jamás había deseado beber sangre.

             Mis padres llegaron de trabajar  y me preguntaron porque la señora se había ido de la casa, les dije que porque había tenido  una urgencia en su pueblo y tuvo que irse, me dijeron que tardaría un poco para que alguien más viniera a trabajar, y que yo me encargaría de limpiar la casa, yo les dije que estaba bien, como sea ya no estaría más con ellos, pues había decidido marcharme al castillo con Nancy.


            La media noche llegó y  Nancy entró en mi habitación, le dije que estaba lista, que había decidido irme con ella y celebrar aquel pacto de sangre que me convertiría en un vampiro.

            Nancy me dijo que eso era lo que siempre deseó. Caminamos rumbo al castillo, íbamos platicando sobre mi vida y lo harta que me tenía este mundo de maldad, me dijo que los vampiros no eran malos que simplemente se defendían y que tenían hambre, lo cual me causó mucha gracia, pues ella lo decía tan tranquila.Por fin llegamos al castillo y entramos,  ellos ya estabanesperándonos.

             Comenzaron las celebraciones y las danzas; de pronto dos de ello trajeron un libro de pastas negras y nos pidieron a Nancy y a mí colocarlos en medio de un círculode fuego que ni siquiera noté cuando lo encendieron, los demás vampiros se pusieron  alrededor de nosotras y danzaban sin cesar, mientras repetían:

¡La profecía va a cumplirse, la elegida dejara su carne mortal para ser una con nosotros y tomar su sitio en el ciclo de la no-vida!

            Nancy me abrazó y me dijo: ahora si hermana nuestro pacto de sangre se va a cumplir, no temas, a partir de ahora eres una con nosotros, y sentí como sus colmillos se clavaban en mi cuello mientras mi sangre se deslizaba por su garganta al tiempo que el hombre que me dio la mano para levantarme leía de aquel libro negro extrañas oraciones en palabras incompresibles, la luna se volvió roja  como de sangre y  las lechuzas  comenzaron a revolotear en la cúpula del castillos y los demás vampiros sonreían y cantaban. Cuando terminóla celebración me abrazaron y felicitaron, después danzamos hasta que nos sorprendieron los primeros rayos del sol, bajamos al sótano y nos recostamos en planchas de piedra labrada.

            Cuandodesperté la luna de luz mortecina iluminaba mi rostro,  mire mi reflejo en los ojos de Nancy y noté que yo tenía también ese aspectopálido, mis ojos brillaban de un color negro profundo como lo eterno y llevaba puesto un vestido que Nancy me coloco mientras dormía, muy parecido al que vestía mi imagen en el cuadro de la profecía. Tenía mucha hambre, Nancy me tendió la muñeca y me dio de beber.

            Desde ese día todas las noches salimos Nancy yo a buscar nuestro sustento, la sangre deliciosa de los mortales, danzamos por las noches en los salones del castillo de la montaña y vagamos por los linderos del bosque bajo la luz de mi amada luna llena.




MA DE LOS ANGELES MEDINA FLORES.12/ abril /2014

SOLEDAD EN MI CORAZÓN (RELATO DE UN PERRO)


Tenía miedo desde que me abandonaste en el parque, pensé que íbamos a jugar  la pelota o que me habías sacado a pasear, pero me equivoqué.
Recuerdo la noche anterior, cuando me acariciabas y me pedías perdón, yo no entendí porque lo hacías, llorabas y besabas mi cabeza, también me dieron ganas de llorar; no sabía lo que pasaba pero sentía  mucho dolor, me alimentaste de mas , diste aquella galleta que ni siquiera me dejabas comer, que porque según mis dientes se llenarían de caries, me diste de beber, me dormí contigo, me cantaste aquella canción de cuna que me cantabas cuando era un cachorro, me sentí extraño, todo se tornaba raro.
Cuando me dejaste en el parque me ataste a un árbol, me dijiste te quiero, te fuiste, pude ver que llorabas mientras te alejabas de mi y yo ladrando te pedía que te quedaras conmigo, que jugaras conmigo a las escandidas.En un principio pensé que era un juego, pero pasaron los minutos y tú no volviste, las personas pasaban y me miraban, mientras  decían:
 “Que hermoso perro”; “¿Quién habrá dejado a ese perro?”;“me da miedo ese perro”; “le deberíamos dar comida”, pero ni una me llevaba.
Recuerdo que pasó un señor que vendía tacos de canasta y creo que le di lastima y dio unos tacos, le ladre agradeciéndole y solo dijo:

“Qué bonito perro”, pero tampoco me llevo con él.

Todo ese día me la pase aullando, suplicando que regresaras,  tenía miedo y te extrañaba, la gente no comprendía porque ellos no conocían el idioma de los perros, ellos ni siquiera tenían idea que nosotros también tenemos  sentimientos, pensaba que las personas ingratas, cuando eres pequeño te aman y cuando eres adulto te abandonan, porque según ellos ya perdiste la hermosura que tiene un cachorro, acaso no saben que también sentimos.
Nosotros los acompañamos cuando están solos, no lastimamos sus sentimientos y que los amamos sin interés, que somos fieles hasta cuando nos regañan.
 Yo estaba muy resentido contigo, solo quería soltarme de aquella cadena que ataba mi corazón, aquella cadena que lastimaba mi cuello.


La noche llegó y yo seguía extrañándote, nadie fue a darme de cenar y en ese momento extrañé los regaños que me dabas cuando me hacía pipi en tu cama, extrañaba mi camita, y aunque no lo creas llore, ¿nadie sabe que nosotros también lloramos?, pues ahora ya lo saben, también sentimos.
 El recuerdo de cómo te conocí me traía tristeza,me encontraste en la calle y a la calle me vuelves a echar, yo era un cachorro lindo, quizás por eso ahora ya no me amas, pero quiero que sepas que yo a ti sí.

Los días trascurrían y yo seguía atado, había personas que me daban de comer, otras me golpeaban o  me aventaban piedras. Un señor que tiraba basura me desato de esa cadena y me fui corriendo ni siquiera me di cuenta que me había dejado un trozo de pan duro.

Me sentía solo, me sentía  extraño por todas esas calles que no conocía, quiero decirles que la calle de noche es soledad, se siente miedo, no tienes nada que comer y ni siquiera nadie te da cariño. En la calle conocí a varios como yo, unos estaban jóvenes y otros más viejos que yo, pero todos teníamos la misma historia, haber sido abandonados.

 Uno de mis amigos me contó que su propietario lo golpeaba a diario, lo echaba a pelear y siempre terminaba bañado en sangre, algunas veces ganaba y le iba bien porque le daba de comer los mejores manjares; pero cuando le iba mal llegaban a su casa  y lo golpeaba, siempre le decía que era un estúpido y que debía cambiar de perro porque él ya no le servía de nada; hasta que un día en una pelea perdió el ojo derecho y así fue como llego a la calle después de su propietario terminó de usarlo.

Otra amiga me contó que a ella la utilizaban para vender a sus hijos, que la cruzaban y la vendían por unas monedas y cuando nacían sus cachorros, solo dejaban que los alimentaran un tiempo y después la tristeza inundaba su corazón porque  se los arrebataban. Ella sentía muchodolor, de esta manera  llegamos a la conclusión de que somos los animales más desgraciados de esta tierra.

Todas las noches extrañaba a mi amo, pero mis amigos llegaban a consolar este corazón solitario. De verdad nadie se ha preguntado ¿los perros sienten dolor?, esa pregunta deberían hacérsela mientras nos golpean, mientras nos abandonan en las calles, cuando nos regañan de todo. No saben que nosotros somos como niños que necesitamos amor, necesitamos educación, compresión y sobre todo atenciones médicas.

Un día mientras caminaba por la avenida, observe a  un señor que abandonaba a un cachorro, fui corriendo y le ladre para que se alejara de allí, se asustó, me soltó una patada, y se fue corriendo.El cachorro estaba asustado, se había escondido  detrás de un bote de basura, me acerque a él y le dije que no se pusiera triste que viniera conmigo pues mis amigos y yo lo cuidaríamos para que nada le sucediera
.
 Nosotros lo  cuidamos  hasta que creció, y  una persona buena se lo llevó, después observábamos como lo cuidaba y sentimos rencor, pues a nosotros nadie nos podía amar.

Los años trascurrieron y yo era testigo de la muerte de cada uno de  los perros más viejos. Uno murió atropellado por un camión de carga, otra murió de un extraño dolor en el estómago creemos la envenenaron, otro de ellos murió de sarna; y así todos murieron hasta que otra vez me quede solo en la calle.

Un día enfermé y me la pasaba tirado en donde se pudiera, había gente buena que me daba de comer; también había  gente que le daba asco y me corrían a pedradas o me tiraban a gua. Recuerdo que un señor me tiro agua hirviendo y se reía pues me retorcía de dolor y aullaba horrible.

Aquel puente fue testigo de mi muerte, recuerdo que no dejaba de dolerme mi cuerpo quemado y lleno de sarna; tenía hambre y sed, aun extraña a mi propietario. Me hubiera gustado que estuviera conmigo el día de mi muerte, pero él no estaba, me había abandonado hace 10 años.
Me recosté en el pasto de aquel lugar, tenía mucho sueño y di el último suspiro; una luz alumbraba mis ojos y de pronto vi a mi amo, él estaba tan joven como yo, corrí y mientras lamía su cara y saltaba de gusto, me dijo que estábamos en el cielo y que nunca quiso abandonarme pero que lo hizo porque padecía  en cáncer terminal y que justo 2 meses después murió, y que al igual que yo estuvo solo, nadie lo amó, nadie le daba de comer y que siempre me extrañó, que le dolía cuando me  miraba desde el cielo, que observó cómo me  trataba la gente, las cosas que pase con mis amigos, el hambre que tenía y el dolor que sentía porque él no estaba.
Por primera vez  tuvo la suerte de escúchame hablar y le dije:

“A pesar de que me hayas dejado en la calle, siempre estuviste en mi corazón, y ahora soy feliz de haberte encontrado en el cielo”

Juntos estábamos en aquel lugar, todo era hermoso pues la luz de sus ojos estaba conmigo otra vez.